Una pesetita...
Bajo una boina negra calada hasta las orejas, una chaqueta polvorienta y unos pantalones raídos, surge la figura breve de un señor sobre el que penden todas las leyendas, pero sobre todo una: la que sostiene que, pese a recorrer las calles Donostiarras (de San Sebastián) pidiendo «una pesetita, por favor», tenia guardadas en no se sabe dónde multitud de riquezas.
Santiago Hernandez Redondo, Txantxillo, con pinta de bagabundo recorría las calles pidiendo con voz de pito a cambio de "La internacional", "Eusko gudariak", "A las barricadas" o unas notas de su inseparable xilofono.
Participativo en fiestas y muy cascarrabias murió en septiembre del 2003.
Mito:
- Hoy en día se utiliza la frase "parecer txantxillo" para apelar a alguien que lleva muchas maletas, trastos y cosas consigo.
- Plato de cocina Txantxillo

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